Royce dedica gran atención al riesgo y mantiene la misma disciplina de inversión con independencia de las tendencias y los movimientos del mercado. El enfoque de valor de la compañía hace que invierta en compañías de baja capitalización y microcapitalización que cotizan con descuentos elevados respecto a su valor real. La compañía basa esa valoración o bien en lo que cree que un comprador informado pagaría por adquirir toda la compañía (su “valor como empresa”), o bien en lo que considera que debería ser el valor de la compañía en el mercado bursátil. Dicha valoración trata de entender y valorar la compañía como una entidad operativa.
Royce utiliza un enfoque "bottom-up" de selección de títulos para elegir las posiciones de la cartera. Su objetivo es identificar compañías prometedoras con balances sólidos, altas tasas de rentabilidad y exceso de flujo de caja, en un intento por comprender el negocio y la capacidad de una compañía para resistir la adversidad económica (factores que son medidas relevantes de la salud financiera de una compañía). Generalmente, Royce vende una posición cuando una compañía alcanza su valor previsto.
A la compañía le agrada que sus empresas muestren unos historiales sólidos como negocios y que muestren potencial para lograr éxitos futuros. Las entrevistas con los equipos de gestión superior ayudan a realizar esas valoraciones, al igual que las entrevistas con clientes, proveedores y competidores.